"Mentira" (original). Tres: "Perfecto" [Blogs colaboradores]

¡Hola!

Oh, wow. Esta semana lo dejé para el último día y casi-casi no lo logro xD. Pero, ey. Lo he hecho tan bien con el capítulo uno y dos, no podía fallar ahora. ¡Mucho menos en la semana de aniversario del blog!

Como ya es costumbre en mí, dejaré mis comentarios para el final y, sin más preámbulo, ¡aquí está el tercer capítulo de "Mentira"!

Un suspiro. Inhalar y exhalar.

Era como… como si la historia se repitiera. Resultaba un poco deprimente. ¿Todas sus relaciones debían ser así?

¿Es que había algo mal con ella?

Llevaba siete meses casada con Andrés, “el hombre perfecto”. Comenzaba a pensar que “perfecto” era una palabra muy grande… básicamente para todo en su vida. Tal como la primera vez, no podía evitar hacer la relación: también llevaba siete meses con José cuando todo acabó.

Quizás todas sus relaciones sí debían ser así. Imaginaba que estaba pagando los pecados de su vida anterior o algo parecido. No le encontraba otra explicación para que, por segunda vez, en tan poco tiempo todo diera un vuelco tan radical.

La consolaba un poco el pensar que, si ese era el caso, al menos su próxima vida debería ser feliz. Muy, muy feliz.

El inicio fue ideal. Una luna de miel maravillosa y la convivencia no podía ser mejor. Fue… perfecto, no tenía otra palabra para describirlo. Tenían esa forma de funcionar en la que no necesitaban palabras para entenderse, como si sus rutinas, pensamientos y sentimientos simplemente encajaran. Tal como la primera vez.

Por las mañanas la iba a dejar su trabajo, por las noches cenaban juntos hablando de su día. Los sábados trabajaba en su taller y los domingos era el día de los dos. Buscaban panoramas divertidos, salían a comer a algún lugar nuevo, iban a ver una película o simplemente se quedaban en casa, sólo disfrutando el estar juntos, a veces sin siquiera salir de la cama.

Podía imaginar así el resto de su vida y, si aquello no era el Paraíso, era muy cercano. Pero luego… dejó de ser así, sin más. Tal como la primera vez.

Sospechaba que el amor la había cegado y poco a poco comenzaba a recuperar su capacidad para ver las cosas de manera objetiva. Sí, eso debía ser. Tal como la primera vez.

Era como si Andrés no le entendiera de un día a otro. Y… al parecer, ella dejó de entenderlo también.

Cualquiera diría que estaba exagerando. Que eran pequeñeces y que se preocupaba demás. Nadie podría entender lo importante que era para ella, eso seguro.

Y en un principio pensó que podía dejar pasar el que le echara más endulzante en su café de lo que le gustaba o que no limpiara el vapor del espejo cuando salía de la ducha. Que nunca cerrara bien la llave del lavaplatos o que sus corbatas nunca estuvieran bien puestas del todo, siempre un poco a la derecha. Que nunca dejara los vasos en el centro del posavasos o que mojara el cepillo de dientes antes de poner la pasta dental y no al revés.

Todo estaba en los pequeños detalles. Tal como la primera vez.

A veces le hacía gracia pensar que se había enamorado de una persona así. ¿Cómo no vio nada de eso antes?

Pronto se dio cuenta de que encerrarse cada sábado en su taller no era sólo un pasatiempo, sino que también lo usaba como escape de la realidad. Era su guarida, algo en ella intentaba evitar a Andrés. Cada vez tenía menos ganas de que llegara el día domingo, por miedo a descubrir otra cosa del hombre que le sacara de quicio.

Y, de hecho, siempre era así.

En las últimas semanas se vio taladrando con brusquedad, cortando la madera con rabia. Casi no podía tallar con precisión porque carecía de la calma necesaria para lograr el resultado que su perfeccionismo le exigía. Tal como la primera vez.

Eso no podía estar bien. No se sentía bien.

¿Es que Andrés siempre hizo ruidos con la lengua mientras escribía la lista de las compras? ¿Era idea suya, o antes no cerraba la puerta del auto tan fuerte? ¿No tardaba demasiado en apagar la alarma cada mañana?

Eventualmente, incluso las cosas que alguna vez le resultaron adorables de él comenzaron a molestarle. Tal como la primera vez.

Su mirada, siempre cálida y alegre, parecía burlarse de ella. Su torpeza le resultaba exagerada. Su tartamudeo nervioso agotaba su paciencia.

Intentó comentarlo un par de veces. “¿No sientes como si sucediera… algo?”, preguntaba vagamente; intentando no ser tan directa para que no se sintiera atacado. Pero él, por supuesto, negaba que hubiera algún problema. Tal como la primera vez.

Ángela no sabía si realmente no lo veía o es que estaba pretendiendo para evadir las complicaciones. ¿Acaso enfrentaría así todo lo que se les cruzara por delante? ¿Ignorándolo y esperando que desapareciera sin que tuviera que hacer algo al respecto?

Ella sólo quería una vida perfecta y feliz, maldita sea.

A pesar de todo, aún lo amaba con locura. Y quería inmortalizar los buenos tiempos antes de que la relación se arruinara y se odiaran tanto que no pudieran siquiera verse las caras.

Ella lo resolvería.

Tal como la primera vez.
Oookay, eso es todo por ahora. ¿Qué tal?

Éste es el capítulo más difícil de escribir, creo. Al menos, es definitivamente el que tenía menos claro cómo llevar a cabo, a pesar de saber qué quería cubrir aquí. Pero estoy muy contenta, moría por dejar en evidencia a Ángela xD. Creo que ya es más o menos obvio qué sucedió, aunque me he querido guardar para el último capítulo el ponerlo explícitamente. Falta decir el cómo. Aunque quizás me equivoco: ¿sí es claro? ¿Lo veían venir?

Ella se ve como una víctima de las circunstancias, though. Piensa que no tuvo más alternativa. Y precisamente por eso quería centrar la historia en ella con un narrador equisciente en vez de usar a un narrador omnisciente. Me gustan esa clase de juegos: que esté relatado como algo normal, algo natural dada la situación o algo sin importancia, pero que al leer se piense "¿¡Qué rayos!?" lol.

o/ De veras amo eso de repetir frases, ojalá haya quedado bien y no sea sólo yo la que guste de eso. :c Espero que no haya sido cansino o irritante.

En todo caso, si lo fue (-w- o si no) me pueden decir en un comentario, que para eso están O:. Dudas, quejas, sugerencias, halagos, insultos, promesas de dinero... todo ahí abajo xD.

Aiko fuera!!

Comentarios

  1. ¡Buenas! Yo me retrasé un día al final, pero también pude traer mi capítulo :D Vamos al tuyo. Me dio una idea más precisa del temperamento de Ángela. Sospecho que del nombre no se le ha pegado nada xD
    Pobre su primer marido. Y pobre del segundo. Qué feo que nos midan con centímetros y milímetros en nuestros hábitos diarios. Muero por ver el final.
    ¡Besos!

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    1. Bueno, como atrasada profesional (?), yo digo que un día no es tanto xD. :D ¡Ahora ya sólo queda el final!

      En cuanto pensé en la historia supe que se debía llamar Ángela *-*. Sí que podría trabajar un poco en su tolerancia y paciencia, ¿huh?

      D: Pero pobrecita ella, que no encuentra a la persona perfecta xD... :/ sí. Es una persona muy controladora, a la que le gusta que todo sea a su manera. Y si no, habrán consecuencias O:.

      x3 Qué bien que te haya gustado haasta ahora. ¡Muero por compartir el final!

      ♥ Un abrazo.

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  2. ¡Hola!
    Este capítulo creo que ya nos ha traído la verdadera faceta de la protagonista. Me ha sorprendido que después de esos momentos tan idílicos comience a ser tan maniática jaja Tengo ganas de saber qué pasará tanto con el uno como con el otro ^^
    ¡Un besazo!

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    1. XD Los plot twists siempre tienen un je ne sais quoi especial. Tenía cierto temor de que no saliera bien, que no calzara o quedara muy exagerado, pero tenía que hacerlo lol.

      x3 Mil gracias por pasar~.

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